A finales de las rebajas del año pasado encontré unas zapatillas comodísimas en un precioso rojo.
No recuerdo lo que me costaron, pero era una auténtica miseria. Tan bonitas, tan rojas, tan cómodas...
La primera vez que me las puse ni me di cuenta, pero un día, viéndolas al sol, me di cuenta de que no eran iguales!
Resulta que una de ellas estaba en el escáparate, y había perdido el color!

Me acordé del pegamento para aplicar servilletas a telas que compré en Alemania, y unas servilletas preciosas que compré en Llanes el fin de semana pasado, con unas rositas lo suficientemente pequeñas como para caber en el trocito de tela.

Y a continuación buena capa de pegamento, recorte de servilleta y más pegamento.

7 comentarios:
Rida eres la leche como te han quedado de bonitas las zapatillas jajaja , ademas tienes el orgullo de que nadie llevara esas zapatillas , son ezclusivas tuyas. Anda loca besitos
Hola,
Te han quedado muy bonitas.
El resultado ha valido el esfuerzo
HOla, qué bien volver a verte, aunque veo que ya hace días que traes novedades, te pondré en el brogoll (creo que se llama así).
Me gustan las zapatillas, si resisten, ya puedes decir que le camuflaste bien el problema del color.
un saludo y nos vemos,
Carmen
Te han quedado de lujo, a mi tambien me cuesta encontrar calzado comodo y esas si fuesen de mi número son una preciosidad, son de mi estilo (ji ji).
Un saludito y hasta muy pronto.
Me parece una idea genial, te han quedado preciosas.
Gracias por tu comentario en mi blog.
Sylvie
Que chulas!...vaya yo creo que a tí te dan un alambre y haces una bicicleta...jaja.De verdad que haces cosas preciosas.
BESITOS
Wow, qué talentosa. Admiro de corazón esa habilidad para transformar y haberte creado esa exclusividad. Besos y me alegró tu visita en mi blog
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