martes, 26 de marzo de 2019

Una menina verde

Pero qué frío!  Si miras por la ventana hace un día de sol precioso.  Anima un montón.  Pero esta mañana me he ido a andar. Y menudo frío!


Estas Navidades me regalaron un Fitbit.  Sí, esos relojes que te miden hasta cuando respiras.  Es muy divertido, porque si me pongo nerviosa y gesticulo mucho, me pone a hacer ejercicios de respiración. Jajajajaja.  Me parto con él.


Pero también controla los pasos diarios, y he de decir que yo no hacía demasiados.  Había días que no pasaba de 1000 pasos.  Así que me he puesto las pilas.  Intento ir al gimnasio media hora por las mañanas, porque no me da para más tiempo. O ahora que empieza a ser de día, intento salir a andar. 


Soy chica mañanera.  No me importa levantarme a las seis a la vez que mi marido, y para las seis y media o siete menos cuarto ya estoy en la calle andando.  El mayor problema es con el gimnasio, que no abre hasta las siete y media, y a las ocho tengo que terminar, que sino, no llego a la ofi.  Tengo horario flexible y puedo entrar hasta las nueve.


Así que esta mañana, a las siete menos cuarto, me fui a andar un rato.  Con mi abrigo y mis orejeras.  Y aún así, hacía un aire helado horrible.


Ah, la menina.  Me faltaba por enseñaros la verde.  Pero no encontraba la foto, así que anoche nos fuimos a casa de mi cuñada y le saqué una foto. ¿Veis el reflejo de mi mano y el móvil en el cristal?



Es mi favorita, sin ninguna duda.  Las otras dos son preciosas, más complejas, incluso.  Pero esta ha quedado divina.  Quizás porque los verdes son colores que no suelo usar.  O porque las mangas las hice con un loop más largo y han quedado muy originales.  No sé, el caso es que ha quedado preciosa.


Así es como las tiene puestas mi cuñada.  En una estantería las tres juntas, donde lucen un montón.  Y sí, tiene las tres.  Le encantan.  A mí también.  Quería haberme hecho un juego de tres para mí.  He empezado una, con falda negra y flores rojas, y ya se la ha pedido para completar el juego de 4.  Con la ilusión que le hacen, ¿cómo voy a decirle que no?  De paso, tuvimos que hacer el gran sacrifico de tomarnos una botellita de vino en su casa, porque a medias no se podía quedar, claro...

Ahora tengo un objetivo, acabar la menina roja y negra.  
 


1 comentario:

EL RINCON DE CHELO dijo...

Que bonitas!!!! bss

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