lunes, 15 de septiembre de 2014

Bolsitas de merienda bordadas

Hace tiempo que no entro aquí. No es que no lo eche de menos, es que no estoy bien. Empiezo a entender porqué hay personas que pasan años de baja por una enfermedad como la mía.

Pasar el susto, la quimio, la radio, la operación, y los primeros efectos secundarios de la medicación, ni tan mal. Todo el mundo lo entiende, las consecuencias se ven, y las fuerzas todavía acompañan. Pero tres años más tarde el panorama ha cambiado totalmente.

La medicación te mina. Sigo sin poder bajar ni un gramo, apenas me mantengo, sigo con los dolores de articulaciones, unas veces un poco más, otras un poco menos. Llevo cinco infecciones distintas en este año. Ahora además, hay que añadir los desarreglos emocionales. Cada vez más fuertes. Puedo pasarme días llorando. Puedo pasarme días sin hacer nada. Sólo sentarme delante de la tele y vaciar la mente. No tengo ganas de nada, no soy capaz de sacar adelante ningún proyecto de ningún tipo. Estoy cansada casi desde que me levanto. Prácticamente he dejado de leer, porque no consigo concentrarme en una historia.

¿Y sabéis qué es lo peor de esto? Que la mayoría de la gente que tienes a tu alrededor, especialmente los más cercanos, no lo entienden. Cómo es posible que una persona tan activa, siempre haciendo algo, siempre inventando algo, siempre tirando del carro...de repente se convierta en alguien "vago". Es que no haces nada por salir, es que ya no se puede contar contigo, es que no vas al gimnasio, es que ya no te arreglas, es que no le pones ganas...Incluso los que van con muy buena voluntad.   ¡Venga, vístete que nos vamos a dar una vuelta!

Ellos te machacan, tu te machacas, y te vas hundiendo cada vez más. Y tu gente se aparta de tu lado, cada vez más. Porque todo el mundo entiende una pierna rota, pero nadie es capaz de entender un desarreglo químico.

Dice mi sicóloga que tengo que aprender a aceptar que estoy enferma, que tengo un problema químico producido por la medicación y que volveré a ser yo cuando termine con ella y vuelva a la normalidad. Que luchar contra ello es como intentar tirar una pared de hormigón a cabezazos, que lo único que puedo conseguir es hacerme más daño. Que tenga paciencia.

Pero mientras tanto, mi vida se va hundiendo a mi alrededor y no sé si podré volver a recuperarla algún día. Probablemente no, será una vida diferente. Así que mis energías están centradas en no desmoronarme del todo, en mantener la esperanza de que en Diciembre me cambian la medicación, sólo me quedan dos años más de medicación.

Si tenéis a alguien a vuestro alrededor con algún problema similar (yo ya conozco a bastantes, y no todas por problemas de cáncer), acordaros de lo que os cuento aquí. No es que no quieran salir / coser / reír / animarse / arreglarse...Es que no pueden. Lo único que necesitan es alguien a su lado que les de cariño y no las atosigue, ni con toda la buena voluntad del mundo. Simplemente estar ahí, que sientan que no están solas, y que no se las juzga. Ya veréis como ellas solitas acaban poco a poco saliendo adelante, sólo con ese apoyo, sin más.


Así y todo todavía peleo por hacer cosas y en cuanto tengo un poquito de ánimo hago alguna cosilla.


Una amiga me pidió que le bordara las batitas de su niña.  Los lápices ya venían puestos, así que le bordé el nombre en azul en una y en amarillo an la otra.  Quedaron monísimas.

También me pidió una bolsita para la merienda para Valeria.  Así que tocó sesión de Pinterest, a ver qué había interesante.  Me gustó muchísimo este modelo:

http://ayumills.blogspot.de/2010/08/tutorial-lunch-bag.html

Si pinchais en la foto, vais directamente a su tutorial.  Es genial, fácil de seguir, con muchas fotos y medidas, y sale perfecto y a la primera.

Como tiene además de la niña un nene, decidí hacer dos.  Cada uno con su nombre bordado delante.


El bordado está por el otro lado, pero claro, no es cuestión de publicar nombres y apellidos de nenes.  Lo hice en fucsia, que encima del Vichy rosita quedó monísimo.


Para el nene uno en azules vivos con el bordado en naranja:



Me han gustado tanto, y son tan sencillos, que le hice uno a mi sobrino, y luego otros 10.  Sí, otros 10.  Pasé una tarde muy entretenida sacando todos los trozos de tela que tenía y haciendo combinaciones varias.  A cual más bonito.  No tengo todavía las fotos de todos, pero ya las haré.  Veréis que bonitas todas!

Y esta la del sobrino:


 Por el otro lado también lleva el nombre bordado en naranja subido, muy alegre.

Esta vista permite ver que el fondo de la bolsita es casi cuadrado, justo del tamaño de un sandwich o un tupper.  Ideal para meriendas (o bibes, según la edad).  A las que sabéis coser, os animo a probar con este modelo.  Es una auténtica monada.

4 comentarios:

Cloti Montes dijo...

No te sientas sola porque siempre hay alguien que te lee y te acompaña por la red. Tus labores son preciosas.
Bssss
Cloti

Inma dijo...

Preciosas tus bolsas, muy alegres.
En algún momento todo pasará y te recuperarás, mucho ánimo. No estás sola

momentoparapensar dijo...

Qué cosas tan bonitas haces. Me encantan. Tomate tiempo para recuperar fuerzas y los proyectos, poco a poco se irán realizando.
Besicos.

Julia Trendedero dijo...

Me imagino que son procesos que necesita nuestra mente y cuerpo: desconectar totalmente para reiniciarse con fuerza, lo que pasa que en tu caso se hace muy extraño verte inactiva porque eres una máquina...de bajón y aun asi 10 bolsas en una tarde ;)
Mucho ánimo, e insiste a tus medicos, algo se podrá hacer para que te encuentres mejor!!!
En cuanto a tus bolsas, yo hice una igual y siempre que la usamos nos preguntan por ella, llama la atención nuestra "bento box bag".
besos,

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