jueves, 24 de enero de 2013

Libro de pendientes lolailo

Para practicar diligencias. Con apercibimiento de pararle el perjuicio que hubiera lugar en Derecho.

Y yo pensando que sabía hablar español!  Pero ¿ porqué tienen que complicarlo todo tanto?  Te llega una Cédula de Citación y ¿qué piensas?  ¿A quién he matado?  Pero como te enfrentas a un lenguaje opaco, y unos números todavía más opacos, pues quién sabe.

Luego ya reflexionas.  Ah, claro, que es que nos han entrado en la casa de Asturias y lo he denunciado.  ¿Será eso?  Y entonces te miras el papel con más cariño.  Y ahí arriba, justo debajo de unos números, algo que tú creías que eran más números, pues podría poner "Llanes". Uf!  Qué alivio!

¿Tan difícil es poner para qué te llaman?  O intentar escribir con una letra un poco menos difícil?  Sé que para el funcionario de turno es un papel más que tienen que rellenar, pero para quien lo recibe, sobre todo si nunca ha recibido nada similar, lo primero es el susto.

Pues eso, que cuando se escribe, hay que pensar en quien lo va a leer y en cómo lo va a entender.  A eso se le llama Comunicación.

Bueno, vamos a lo nuestro.  Otro modelo de libro para colgar pendientes:


Como tiene tanto topito, y me recuerda mucho a esos vestidos tan bonitos de la Feria de Abril, lo he llamado Lo-lai-lo.


Sigo haciendo pruebas con diferentes telas.  Esta es acrílica y tiene pinta de que se puede limpiar bien.



2 comentarios:

babui dijo...

Yo una vez tuve un juicio por un accidente de tráfico (como acusación) y cuando me llegó la sentencia, después de leerla un par de veces, tuve que preguntar al abogado si habíamos ganado o no.

arish dijo...

Me encanta tu lolailo, y en cuanto a los temas burocráticos estoy de acuerdo contigo. BESICOS.

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