lunes, 22 de noviembre de 2010

Escriño en Candamia - Leon

...Terminó la cosecha y es hora de guardar granos y legumbres, cernir harinas y pisar la uva; de degustar y bendecir los frutos. Pero también es tiempo de aprovechar todos los «desperdicios» de la recolección. Así fue desde tiempo inmemorial y así surgieron muchas artesanías, con un sentido ecológico, pragmático y creativo que los hombres y mujeres del campo ya no palpan a su alrededor: «Ahora todo estorba y se tira», sentencia Lázaro Robles mientras teje un escriño en los huertos de la Candamia, donde ayer se celebró un encuentro de artesanos dentro de la semana cultural de la recolección. Las castañuelas que Juan Enrique Martínez, de Lucillo, aprendió a hacer de chaval con dos cachos de madera que le daban en casa, en vez de un libro, «para que no me quedara dormido mientras cuidaba el ganado», pintaron el colorido sonoro; Natividad Rodríguez, cinco agujas en dos manos, tejía un calcetín de los que abrigan, de lana de oveja, «que ahora ya no se ponen». Alrededor, trajinaban cesteros e hilanderas y, callado, minucioso, paciente, Isidro García Pérez, artesano cestero de Sardonedo, deslizaba sus dedos por las varas de mimbre y de palera con las que teje sus esmerados barriles de vino, los pajosos o pajizos que se llevaban a la era y al campo para aplacar los rigores del calor en el gaznate. El escriño, como los barriles para el vino, se realiza con la antiquísima técnica de cestería en espiral cosida, con su armadura o elemento pasivo para formar la espiral y el cosido o elemento activo que fija la forma. Para las cestas, Lázaro Robles, oriundo de Riego del Monte, utiliza la paja de centeno y la vara de zarza recolectada con la luna en cuarto menguante. Después de cosechar las moras, la rama se pela y se abre para retirar el canutillo y es así como se convierte en un flexible tejido para anudar la paja. Los escriños cerrados en boca eran el reposo ideal para granos y legumbres en las arcas de madera que servían de despensa y los abiertos se usaban incluso para dar de comer al ganado...

2 comentarios:

Septiembre dijo...

Que casualidad. Está mi madre en mi casa y recordando cosas de antes, mencionó el escriño, al que poniéndole un pequeño mantel hacía las veces de mesa. Su abuelo sabía forrar botellas de vidrio y ponerles asas para poder agarrarlas y también hacer escriños. No tengo ninguno, pero si dos botellas de forma aplastada forradas de esa forma.
Gracias.

Septiembre dijo...

Rida, en cuanto que pueda te envío la foto, tardaré unos días. Pero te la haré llegar.
Besos.

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Ya he terminado la pareja del pajarito.  El modelo es el mismo, pero ha salido totalmente diferente.  Este está más estilizado, el primer...