miércoles, 4 de abril de 2007

Mishi ha muerto.


Mishi ha muerto. El lunes por la tarde cuando volví a casa la encontré en el suelo, al lado de un radiador. Parecía dormidita y aún estaba caliente. La cogí en brazos y todavía no he dejado de llorar, literalmente.
¿Cómo puede un animalito tan pequeño hacerse un hueco tan grande en un corazón?
Cuando llegó a mi vida, hace ya unos doce años, me cabía toda ella en la mano. Creo que apenas tenía unas semanas. Completamente negra, completamente asustada.
Juntas hemos pasado muchísimas cosas. Recuerdo que cuando aún vivíamos en el pueblo, se escapaba por la ventana y se subía a un arbol. Y luego lloraba porque no sabía bajar. Había que ir a buscarla y bajarla.
Me traía sus trofeos a casa y me los dejaba a mis pies. Ratoncitos o pajaritos que hubiera cazado. Ya sé que resulta asqueroso, pero ella me lo traía con todo su amor. Compartía conmigo su caza.
La recuerdo subida a las cortinas, y yo detrás, riñiendo. Ella salía escopeteada por el pasillo y se subía por la pared para que no la pillara. Me destrozó el tapizado de todos los sillones y butacas que hay por casa.
La recuerdo subiendo a lo alto de los armarios, y luego no se atrevía a bajar. Tenía que ir a cogerla. Siempre ha tenido algo de vértigo.
La recuerdo jugando con un ratoncito de campo que había cazado, en medio del pasillo. O saliendo como un cohete hacia una ventana porque había una mosca. No se le escapaba ni una.
Recuerdo el día que mi hermana y mi cuñado hicieron albóndigas, algo así como dos kilos de carne para dejar congeladas, y se olvidaron de cerrar la olla. Creo que fue mi cuñado el que volvió a por algo a la cocina y le empezamos a oir "La mato", "Me la cargo"... Mishi había comido un par de albóndigas y había mordido casi todas. Fue a por ella y cuando la encontró la pobre estaba malita, empachada, y había que oir a mi cuñado "Ay, pobrecita, te has puesto malita..." le dio mucha pena. Unos días más tarde nos regalaron un certificado, como la "Albondiguilla" oficial.
En el pueblo, sin calefacción central, la pobrecilla pasaba mucho frío. Poco a poco descubrió que podía meterse en la cama. Como mi marido no la dejaba, ella se quedaba encima de la colcha y cuando creía que nos habíamos dormido, se metía por un lateral a mi lado, entre las sábanas, sin hacer ruido ni apenas moverse. Se acurrucaba contra mi cuerpo y se quedaba allí, hasta que sonaba el despertador. Entonces salía disparada, para que no la riñeran. Con el tiempo, fui yo la que ya no conseguía acostumbrarse a dormir sin que ella me calentara la barriga.
Recuerdo la primera camada que tuvo. Yo estaba trabajando, y la pobre se tuvo que apañar solita. Pero en cuanto entré por la puerta, vino a buscarme y me llevó donde estaban sus crías. Tuve la sensación de que me las enseñaba toda orgullosa. Los compartió conmigo. En la segunda camada ya le tuve que echar una manita. Esa vez estaba yo en casa. Aún recuerdo su mirada, no sé si de agradecimiento, pero a mi me lo pareció.
Cuando una de sus crías tuvo a su vez una camada, ella estaba allí echandole una mano. a medida que las crías nacían, se las llevaba a un rinconcito, y volvía con su hija. Incluso le puso una patita encima, casi parecía que la consolaba. Supongo que ese es el papel que yo desarrollé para ella cuando la ayudé.
Cuando entró Yako en nuestras vidas, ella empezó a marcar su territorio. Se meaba en ciertos sitios concretos, que no eran su cajita. A partir de entonces siempre tuvimos problemas con eso. Pero sabéis, para mí nunca fue un motivo suficiente ni para plantearme dejarla. Era una más de la familia, y uno no se deshace de un familiar porque resulte molesto.
Nunca perdió la curiosidad. Si entraba en casa algo nuevo, tenía que investigarlo. Si dejaba una caja vacía en algún sitio, tenía que entrar en ella. Si dejaba alguien una chaqueta en algún sitio, se tenía que tumbar encima. El viernes entro en casa mi nueva máquina de coser, y estuvo un ratito investigándola. ¡Algo nuevo!
Siempre la tuve en brazos y ese era su sitio favorito. Daba igual que o quisiera leer o coser, si ella decidía que era momento de hacerle caso, se ponía encima, y había que hacerle caso. No conocía el orgullo. Daba igual las veces que le dijera que no, que estaba cosiendo. Que no, que quería terminar el libro. Ella volvía y volvía, hasta que yo me despistaba un segundo y de repente la tenía encima. Ni siquiera me enteraba de cómo llegaba. Simplemente estaba áhí.
Nunca estaba lejos de mí. Solo tenía que echar un vistazo a mi alrededor, y allí estaba ella, hecha un ovillito, con medio ojito abierto, por si yo cambiaba de habitación, para seguirme.
Llevábamos conversaciones. Yo le hablaba y le contaba algo, y ella me contestaba mau. Ya sé que no son conversaciones, en realidad eran monólogos, pero ella al menos hacía un ruidito, como diciendo, sé que me hablas. Siempre sabía cuando hablábamos de ella. Movía el rabito de una forma distinta.
A veces, cuando la cogía en brazos, frotaba un poquito me nariz contra la de ella. Al principio no le gustaba, pero luego, si en algún momento yo no le hacía caso, me lo hacía ella. Me hizo mucha gracia la primera vez que lo hizo. No lo esperaba, y resultaba un gesto muy cariñoso. Sí, los animales también aprenden por imitación.
Casi toda mi vida he tenido alguna mascota, sobre todo perros. He llegado a tener en la casa del pueblo siete perritos pequeños además de Misha y sus crías. Van y vienen. Les fuimos adoptanto o fueron naciendo, y fueron desapareciendo, muriendo o les dimos casas y familias nuevas. Siempre duele un poquito.
Esta vez es diferente. Era mi niña, mi compañía, mi pequeña. Siempre estaba ahí, para consolarme, animarme, jugar conmigo, simplemente hacerme compañía cuando estoy sola en casa. Y hora no sé qué hacer para dejar de llorar.

23 comentarios:

Harapos dijo...

Hace tiempo que leo tu Blog y nunca me había animado a escribir, pero ahora...Jolín, lo siento mucho. A mí también me ha caído una lagrimilla leyendo su historia a pesar de que no la conocía de nada.

Mira, siempre es muy doloroso despedirse de nuestros animalitos, pero no debes desesperarte porque, creo yo, cada una de esas lágrimas que estás derramando son un momento delicioso que compartiste con tu gata. Déjalas salir.

Cuídate mucho y ánimo.

laurapatch dijo...

Mabel, cuánto lo siento, me has hecho llorar, sabes?, de hecho ahora estoy llorando. Quien no ha tenido una mascota no sabe lo que se les llega a querer, son parte de la familia.
No sé qué decirte para animarte...
Un beso muy fuerte
Laura

SIONA dijo...

lo siento mucho nena, un abrazo grande ...
bss
SIONA

Nivaira dijo...

lamento muchísimo la pérdida de tu gato...yo tuve que pasar por ello hace un año y te comprendo perfectamente ;-((

encarna dijo...

Llora ,llorar es bueno...te queda su recuerdo.Se lo que es pasar por esto y cuesta mucho ,yo hace ya un año y en casa se habla de ella como si aun estuviera y recordamos cosas de ella,era una perrita.Yo lo pase fatal estaba malita y tuve que sacrificarla,lo hice medio año despues de que me lo recomendo el veterinario y hasta el ultimo momento fue una alegria y compañia para todos.Hoy he llorado al leerte y he recordado a KIRA el dia que tuve que despedirme de ella,no sabes como te entiendo.Un abrazo.

Carol dijo...

A mi tambíen me has hecho llorar. Lo siento muchísimo, en serio. Todavía no he pasado por esta situación pero algún dia llegará puesto que mi Kira tiene 14 años. Tienes que recordar los buenos momentos y ya está.Sé que es facil decirlo porque eres tu la que pasas la situación. Pero ánimos, nos tienes a todas nosotras detrás de ti apoyándote!!! un beso muy muy fuerte.

Virgi dijo...

Yo también lo siento mucho.
Ánimo.

NINES dijo...

Que pena....lo lamento de verdad y entiendo y comparto tu pesar. A mi hermano se le ha muerto el perro estos dias atras y tambien estan muy tristes,de verdad que lo siento por ti, muchos besos y muchos animos desde el corazon.

anuska dijo...

ánimo!!! ella siempre estara contigo aunque ahora de otra manera y nunca la podras olvidar, xq ella es "ella"

y con el tiempo cuando la recuerdes sonreiras, yo lo hago cuando recuerdo momentos con mi gatita KoKa y entiendo eso de tener una conversacion con ella, a mi incluso tenia un tono de maullido diferente para llamarme

ánimo!!!

ilusa dijo...

Lo siento mucho, me has emocionado contándonos cositas de ella. Muchos ánimos y para adelante! Un besazo!

Estrella dijo...

Mabel siento la perdida de tu gata. Has contado sus anecdotas como si se tratara de una persona y no una mascota. Animate

Carmen dijo...

Mabel siento lo que te ha ocurrido, yo tambien lo pase hace unos años, ahora tengo 2 gatas en casa y aunque son de diferente personalidad son parecidas a lo que tú cuentas,nos hacen compañía, nos entienden y se enteran cuando tenemos un día malo, las mias tambien son mayorcitas llevan muchos años en casa y hacen mucha compañía, siento no poder aliviarte yo te comprendo...
Un fuerte abrazo

Arantxa dijo...

Ay Mabel, como te entiendo... me sentí igual cuando tuvimos que sacrificar a mi Luna, también mucho después de que nos lo recomendara la veterinaria...tómate tu tiempo y llora todo lo que tengas que llorar. mucho ánimo

Mª Engracia dijo...

Lo siento muchísimo, y lo digo de corazón, yo también tengo un gato, es viejecito y me hago a la idea... Pero siempre pienso que no se que voy a hacer sin él.

Leyendo tu blog me he acordado mucho de mi "mimosín", así es como le llamamos cariñosamente. Hoy nos vamos de vacaciones y ayer lo dejamos en casa de mi suegra. Y lo echamos mucho de menos, todo el rato estaba en nuestros pensamientos, hasta cuando nos fuimos a dormir porque él también se mete en la cama, pero no se corta y se pone entre los dos, muy calentito.

Lo siento de verdad. Muchos ánimos y muchos besitos.

luzblue dijo...

Mucho ánimo Mabel, siento tu pérdida.
Me has hecho llorar con tus palabras.

besitos

Anónimo dijo...

Lo siento mucho,yo tambien perdi a nuestro perro ,animo recuerda lo afortunada que as sido con su compañia .Un beso Yolanda.

SheMeows dijo...

Lo siento mucho. Nuestras mascotas nos roban el corazón cuando se nos van. Se lo que estás pasando, mi Tito se murió hace ya meses y aún se nota su falta en casa.

Un abrazo.

MARIA PILAR dijo...

Lo siento mucho Rida, te entiendo porque yo tengo un perro Boxer y empieza a tener achaques y pienso que puede irse y me pongo muy muy triste.

Rosa dijo...

la verdad es triste perder a una mascota,son muchos los momentos que te llenan y los gatos son mas cariñosos por lo menos los mios animo

fifilota dijo...

vaya... ¡¡lo siento mucho!! Mucho, mucho ánimo!!! Un besazo enorme

Bibi dijo...

Que historia tan preciosa, lo siento mucho, ánimo. Un beso

Pilar dijo...

Lo lamento Mabel. Te mando un abrazo y mucha energía parea que te recuperes prontito :=)

Anónimo dijo...

No sabes cuanto lo siento, y te comprendo un monton. Yo tambien ha perdido alguna mascota y lo he pasado muy mal. Yo lo que hago para sentirme mejor es pensar en lo muho que les hemos querido.
Un abrazo . María

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