miércoles, 18 de abril de 2007

Dara ha decidido apropiarse de la cama, y al rítmo que lleva, mi marido y yo vamos a tener que pedir asilo en algún otro sitio...

Esta semana ha tocado abalorios. Tenía pendientes un par de cruces, una en negro y plata que me pidió mi cuñada, y una en rojo y verde que me pidió mi suegra. De momento he acabado la negra y plata. Y he de decir que en la combinación de colores mi cuñada acertó totalmente. Ha quedado preciosa.

Este anillo es mío. Es rojo y naranja, con restos de piezas que tenía sueltas. Un modelo muy facilito de hacer, y brilla mucho. El rojo es más oscuro que en la foto.
Y dos pares de pendientes. El modelo aparece en una revista de Abalorios, aunque tenía cosas colgando. A mi me gustaban algo más sencillos, así que he utilizado una aguja que tiene base, y he doblado las puntas para hacer los enganches.

No es que las fotos sean una maravilla, pero creo que han quedado monos.

Y tres anillos más.

Estas navidades mi hermana me regaló unos tubitos con abalorios. Dos de esos tubitos tenían abalorios grandes, y no tenía ningún modelo para usarlos. Pero pensé, si tienen el mismo tamaño que las facetas, ¿porqué no usarlas como facetas?

Y de ahí han salido estos tres modelos. Los dos rosas tienen abalorios grandes en rosa/violeta de base y de anilla. Por cierto que la anilla la hice con hilo de cobre, en lugar de con hilo transparente, y quedan mucho más armadas.

El rojo es una adaptación de los modelos anteriores que hice. Como me lo he inventado, puedo poneros el gráfico, por si alguna tiene interés en copiarlo.


Os recuerdo que se hace todo con hilo de cobre, porque necesita estar bien armado. No queda bien con hilo de coco. La piedra central puede ser todo lo grande o pequeña que querais, solo hay que adaptar el número de facetas o rocallas que se ponen.

jueves, 12 de abril de 2007

Os presento a Dara

Esta monadita tiene cinco años, y sus dueños la dejaron en la residencia canina porque se fueron a EEUU y era muy complicado llevarla. Así que allí estaba a la espera de otra familia que le diera mimos. .

Ahora ya puedo hablar de Misha sin llorar. Poco a poco la congoja se va pasando y la recuerdo más con cariño que con falta. Quiero daros a todas las gracias por los comentarios. Ayudan a relativizar las cosas. Además, todas teneis historias preciosas.

Voy a hacer un poco de propaganda de la residencia canina. Está en Madrigalejo del Monte, a unos 25 km de Burgos. El dueño, Blas, es veterinario y se nota que tanto a él como a su mujer, Marta, les encantan los animales. La residencia está muy bien preparada para acoger a un montón de perros, cada uno en su jaula independiente, con espacios interiores y exteriores para que puedan entrar y salir a su aire. Además los sacan de vez en cuando a un espacio que tienen cerrado para que puedan correr y disfrutar. También cuidan gatos, aunque todos sabemos que los gatos se mantienen solitos en casa muy bien y necesitan poco una residencia.

En la residencia canina tienen también servicio de entierro, así que llevamos allí a la Mishi, y salimos ya con Dara en uno de esos transportines. Marta me vio tan afectada que me ofreció a Dara sin dudarlo. Yo tampoco dudé en llevármela. No quería dedicarme a ver fantasmas por casa.

Supongo que quienes tenéis animales sabéis de lo que hablo. De repente una cortina se mueve sola, y es que el gato o el perro están detrás. O ves por el rabillo del ojo un movimiento, y es tu bichito. Si no hay bichito, es fácil ver que una cortina se mueve por el aire y pensar que tu Misha está ahí. Luego te das cuenta de que no es así, y llorera.

Dara pasó el primer día debajo de la cama, sin atreverse a salir. El segundo día ya se subía a la cama, y entonces empezamos un sistema de visitas. Yo iba a visitarla, le daba dos mimitos y me iba. Al cabo de un ratito ella venía, decía Mau, y volvía a la cama. Luego nos fuimos unos días de Semana Santa y la dejamos sola en casa, para que fuera explorándola y aclimatándose.

No es gatita de estar sola. En cuanto volvimos y me senté en el sofá, se olvidó los miedos y vino como una moto a pedir mimos.

Ahora estamos en fase de aclimatación la una a la otra. A mi me gustaba tener a Misha en brazos, Dara no es de brazos, aunque le gusta estar cerca de donde estoy.

Ya había olvidado lo que es tener una gatita jovencita por casa. Se sube a todas partes, me tira las cosas, va corriendo de un sitio a otro, se esconde cuando sale Yako, juega con todo lo que se mueve... Mishi ya hacía tiempo que iba de dormir de un sitio a dormir a otro, a ser posible en mis brazos.

¿A que es una monadita?

miércoles, 11 de abril de 2007

Más regalos y tutorial de anillos

No había publicado el resultado del SAL de Mercedes, porque era un regalo. Pero ahora ya puedo, que su dueña ya lo tiene y sé que le ha encantado.
He hecho algunos pequeños cambios. Le puse cremallera, porque la idea es que sirviera de costurero de viaje. Además le he puesto unos bolsillitos a la derecha, para poder meter los cartoncitos del punto de cruz. Ha quedado monísimo ¿verdad?


También he hecho unas cuantas bandejas. La de las piedras me la he quedado. Le va muy bien a mi salón. El resto las he regalado a la family. El del angelito ha quedado especialmente bonita. Muy delicada.
Y camisetas. Esta tiene nombre propio y está aplicado con punto festón a mano. En la parte de detrás le puse un dibujo de Wilma que me encantó y quedó muy gracioso. Más camisetas. Esta vez con la técnica del recortado.




Y unos preciosos anillos. Al final me he quedado con dos, y probablemente haga más. Es un modelo muy sencillo de hacer (solamente lo he visto una vez, y lo saqué), barato, porque es de facetas y solamente lleva un tupie, y muy resultón según la combinación de colores.

Os cuento cómo se hace:

Se necesitan facetas (aprox. 60, según el ancho del anillo), hilo de cobre de 0.3 mm y un tupie de 5.

Se hace con los hilos cruzados, ya sabéis, el hilo entra en la fila de facetas por la derecha y el otro extremo por la izquierda.

El orden es: 2 facetas, 2 facetas, 3 facetas, 4 facetas, 5 facetas, 6 facetas 3 facetas+1tupie+3facetas, 6 facetas, 5 facetas, 4 facetas, 3 facetas, 2 facetas y seguimos con 2 facetas hasta terminar la anilla.

En el original, entre la fila de 2 facetas y la de 3 facetas ponen una de abalorios pequeños. A mi ese detalle no me gustó, pero os lo cuento, por si alguien quiere probar.

lunes, 9 de abril de 2007

Gracias por vuestros comentarios.

Gracias a todas por vuestros comentarios. El tiempo pasa, la vida sigue y hay que seguir con ella.

No he dejado de hacer cosas, las tenía empezadas y había que acabarlas, que tengo unos cuantos cumples familiares estas dos semanas.

He estado haciendo experimentos con camisetas, y creo que han quedado muy vistosas para verano.



Esta de los tulipanes está pintada. El dibujo lo saqué de una revista de pintura en tela, y los consejos que dan funcionan. Creo que ha quedado preciosa, con unos colores muy alegres.


Y más bandejitas. La grande con papel de arroz, la pequeña con unas servilletas que encontré chulísimas en el Hipercor.




miércoles, 4 de abril de 2007

Mishi ha muerto.


Mishi ha muerto. El lunes por la tarde cuando volví a casa la encontré en el suelo, al lado de un radiador. Parecía dormidita y aún estaba caliente. La cogí en brazos y todavía no he dejado de llorar, literalmente.
¿Cómo puede un animalito tan pequeño hacerse un hueco tan grande en un corazón?
Cuando llegó a mi vida, hace ya unos doce años, me cabía toda ella en la mano. Creo que apenas tenía unas semanas. Completamente negra, completamente asustada.
Juntas hemos pasado muchísimas cosas. Recuerdo que cuando aún vivíamos en el pueblo, se escapaba por la ventana y se subía a un arbol. Y luego lloraba porque no sabía bajar. Había que ir a buscarla y bajarla.
Me traía sus trofeos a casa y me los dejaba a mis pies. Ratoncitos o pajaritos que hubiera cazado. Ya sé que resulta asqueroso, pero ella me lo traía con todo su amor. Compartía conmigo su caza.
La recuerdo subida a las cortinas, y yo detrás, riñiendo. Ella salía escopeteada por el pasillo y se subía por la pared para que no la pillara. Me destrozó el tapizado de todos los sillones y butacas que hay por casa.
La recuerdo subiendo a lo alto de los armarios, y luego no se atrevía a bajar. Tenía que ir a cogerla. Siempre ha tenido algo de vértigo.
La recuerdo jugando con un ratoncito de campo que había cazado, en medio del pasillo. O saliendo como un cohete hacia una ventana porque había una mosca. No se le escapaba ni una.
Recuerdo el día que mi hermana y mi cuñado hicieron albóndigas, algo así como dos kilos de carne para dejar congeladas, y se olvidaron de cerrar la olla. Creo que fue mi cuñado el que volvió a por algo a la cocina y le empezamos a oir "La mato", "Me la cargo"... Mishi había comido un par de albóndigas y había mordido casi todas. Fue a por ella y cuando la encontró la pobre estaba malita, empachada, y había que oir a mi cuñado "Ay, pobrecita, te has puesto malita..." le dio mucha pena. Unos días más tarde nos regalaron un certificado, como la "Albondiguilla" oficial.
En el pueblo, sin calefacción central, la pobrecilla pasaba mucho frío. Poco a poco descubrió que podía meterse en la cama. Como mi marido no la dejaba, ella se quedaba encima de la colcha y cuando creía que nos habíamos dormido, se metía por un lateral a mi lado, entre las sábanas, sin hacer ruido ni apenas moverse. Se acurrucaba contra mi cuerpo y se quedaba allí, hasta que sonaba el despertador. Entonces salía disparada, para que no la riñeran. Con el tiempo, fui yo la que ya no conseguía acostumbrarse a dormir sin que ella me calentara la barriga.
Recuerdo la primera camada que tuvo. Yo estaba trabajando, y la pobre se tuvo que apañar solita. Pero en cuanto entré por la puerta, vino a buscarme y me llevó donde estaban sus crías. Tuve la sensación de que me las enseñaba toda orgullosa. Los compartió conmigo. En la segunda camada ya le tuve que echar una manita. Esa vez estaba yo en casa. Aún recuerdo su mirada, no sé si de agradecimiento, pero a mi me lo pareció.
Cuando una de sus crías tuvo a su vez una camada, ella estaba allí echandole una mano. a medida que las crías nacían, se las llevaba a un rinconcito, y volvía con su hija. Incluso le puso una patita encima, casi parecía que la consolaba. Supongo que ese es el papel que yo desarrollé para ella cuando la ayudé.
Cuando entró Yako en nuestras vidas, ella empezó a marcar su territorio. Se meaba en ciertos sitios concretos, que no eran su cajita. A partir de entonces siempre tuvimos problemas con eso. Pero sabéis, para mí nunca fue un motivo suficiente ni para plantearme dejarla. Era una más de la familia, y uno no se deshace de un familiar porque resulte molesto.
Nunca perdió la curiosidad. Si entraba en casa algo nuevo, tenía que investigarlo. Si dejaba una caja vacía en algún sitio, tenía que entrar en ella. Si dejaba alguien una chaqueta en algún sitio, se tenía que tumbar encima. El viernes entro en casa mi nueva máquina de coser, y estuvo un ratito investigándola. ¡Algo nuevo!
Siempre la tuve en brazos y ese era su sitio favorito. Daba igual que o quisiera leer o coser, si ella decidía que era momento de hacerle caso, se ponía encima, y había que hacerle caso. No conocía el orgullo. Daba igual las veces que le dijera que no, que estaba cosiendo. Que no, que quería terminar el libro. Ella volvía y volvía, hasta que yo me despistaba un segundo y de repente la tenía encima. Ni siquiera me enteraba de cómo llegaba. Simplemente estaba áhí.
Nunca estaba lejos de mí. Solo tenía que echar un vistazo a mi alrededor, y allí estaba ella, hecha un ovillito, con medio ojito abierto, por si yo cambiaba de habitación, para seguirme.
Llevábamos conversaciones. Yo le hablaba y le contaba algo, y ella me contestaba mau. Ya sé que no son conversaciones, en realidad eran monólogos, pero ella al menos hacía un ruidito, como diciendo, sé que me hablas. Siempre sabía cuando hablábamos de ella. Movía el rabito de una forma distinta.
A veces, cuando la cogía en brazos, frotaba un poquito me nariz contra la de ella. Al principio no le gustaba, pero luego, si en algún momento yo no le hacía caso, me lo hacía ella. Me hizo mucha gracia la primera vez que lo hizo. No lo esperaba, y resultaba un gesto muy cariñoso. Sí, los animales también aprenden por imitación.
Casi toda mi vida he tenido alguna mascota, sobre todo perros. He llegado a tener en la casa del pueblo siete perritos pequeños además de Misha y sus crías. Van y vienen. Les fuimos adoptanto o fueron naciendo, y fueron desapareciendo, muriendo o les dimos casas y familias nuevas. Siempre duele un poquito.
Esta vez es diferente. Era mi niña, mi compañía, mi pequeña. Siempre estaba ahí, para consolarme, animarme, jugar conmigo, simplemente hacerme compañía cuando estoy sola en casa. Y hora no sé qué hacer para dejar de llorar.

Pajaritos

Ya he terminado la pareja del pajarito.  El modelo es el mismo, pero ha salido totalmente diferente.  Este está más estilizado, el primer...